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Mostrando entradas de octubre, 2024

CUARTO ACTO

 ANTONIO- Buenas tardes, Rafael RAFAEL- Buenas tardes, Antonio. ¿Está usted bien en la casa de los Corrales? ANTONIO- Sí, solo el problema del baño. RAFAEL- Eso ya lo sabía usted desde el principio. Es una casa buena, pero sin baño en condiciones... ANTONIO- Pagando un poco me baño en la casa de la vecina.  RAFAEL- La gente de la ciudad se viene al campo... ANTONIO- Es que es más barato y, de todas formas, a veces puedo ir a la ciudad en autobús RAFAEL- ¿Usted no tiene familia? ANTOIO- No, nadie a quien le importe... RAFAEL- Algo malo habrá hecho usted... ANTONIO- No crea. Solo que soy muy tonto y valgo poco. RAFAEL- Si usted lo dice, así será. ANTONIO- Hay que molestar lo menos posible. RAFAEL- Eso es. Entonces ¿usted que hacía en la ciudad? ANTONIO- Trabajé un tiempo, después viví con una pensión, pero se me metió el sobrino en la casa y al final me tuve que ir porque me hacía la vida imposible. RAFAEL- Pero ¿cómo lo echó de su propia casa? ¿no fue usted a la policía? ANTONI...

TERCER ACTO

 SEÑOR- Buenas noches, señor ¿desea alguna cosa? SEÑOR- Tengo que hablarte, Antonio. Siéntate. ANTONIO- Gracias señor. SEÑOR- Antonio. He tenido mala suerte. Esta mañana fui al médico y estoy gravemente enfermo. Maldita sea, estaba en plenitud de mis facultades y ahora resulta que estoy gravemente enfermo. Maldita sea... tengo una puta enfermedad degenerativa... En cuestión de unos pocos meses estaré en una silla de ruedas y después... hasta convertirme en una mierda y después en nada. Maldita sea, Antonio. He tenido mala suerte. ANTONIO- Lamento mucho enterarme de esto, señor... SEÑOR- Tendré que pagar enfermeras para que me cuiden. Personal cualificado... Maldita sea... Creo que te despediré. No quiero que me veas así. No eres mi familia, ni eres mi amigo... ni estaré ya en condiciones de ejercer la superioridad sobre ti... Pero no te inquietes, te daré algo de dinero. ANTONIO- Señor, tal vez pueda serle igualmente útil... SEÑOR- No estás cualificado. No eres un sanitario. Prefie...

SEGUNDO ACTO

 SEÑOR- Antonio, ven... ANTOIO- ¿Desea algo el señor? SEÑOR- Tengo que interrogarte, Antonio. Siéntate. SEÑOR- Me gustaría que a partir de ahora, en lugar de confesiones de veinte líneas, me escribas breves comentarios sobre los libros que te daré a leer. ANTONIO- Como desee el señor. SEÑOR- ¿Podrías leer cien páginas diarias? Te daré solo novelas, libros fáciles de leer. En la relación de tus lecturas vienen unos cuantos buenos libros. Yo te proporcionaré unos nuevos. ANTONIO- Haré lo que pueda, señor. SEÑOR- ¿Te aburrían las confesiones? ANTONIO- Eran solo veinte líneas, señor. Era bastante fácil. Lo único difícil era cuidar mi caligrafía, porque la tengo bastante mala, como bien sabe el señor. SEÑOR- Por mí como si escribes en letras mayúsculas para que se te entienda mejor. Tus confesiones creo que han dado resultado. Mi confianza en ti es bastante plena. Con eso y todo lo que antes me mandaste por Internet, y los demás interrogatorios. ANTONIO- Ya sabía yo que el señor se conv...

PRIMER ACTO

 SEÑOR- Antonio, ¿estás ahí? ANTONIO- Aquí estoy, señor. ¿En qué puedo servirle? SEÑOR- A lo mejor hubiera estado mejor si hubieras dicho. ¿Desea algo el señor? ANTONIO- Sin duda, señor. Lo haré así la próxima vez, señor. SEÑOR- Poco a poco irá quedando bien, sí... No te preocupes... Solo llevamos una semana. ANTONIO- Haré lo posible por mejorar, señor. SEÑOR- Siéntate, Antonio. Vamos a hablar. ANTONIO- Gracias, señor. SEÑOR- Me he estado leyendo tu confesión de ayer. Estaba bien, me satisface. ANTONIO- Gracias, señor. SEÑOR- Yo creo que voy sintiéndome cómodo contigo en casa, que es un poco de lo que se trataba. SEÑOR- Me ha gustado que ahora no hayas dicho nada, tipo "sí, señor". ANTONIO- Pero es que de eso ya me había hablado el señor. SEÑOR- Sí, lo vas recordando. ¿Lo encuentras complicado, fatigoso? ANTONIO- No, señor. Es bastante divertido. SEÑOR- El objetivo, tal como sabes.. tal como convenimos tras nuestros prolongados intercambios por Internet... es que yo me sienta...